“Oswaldo Payá, pacifista asesinado”.

23 Jul

“Te vamos a matar”, le dijeron más de una vez… y al final le mataron. Le asesinaron al más puro estilo típico de una “Banana Republic”, como en la Cuba de Batista, como en el Santo Domingo de Trujillo, como en la Nicaragua de Somoza; como en cualquier dictadura de cualquier signo político… que más da si de izquierdas o derechas, dictaduras al fin y al cabo.

Ojalá su sacrificio no sea en vano aunque al respecto yo mantenga ciertas reservas. No ha sido el primer disidente asesinado ni será el último (quisiera equivocarme) sin que nada cambie. En la Cuba castrista el pacifismo jamás ha obtenido ni obtendrá contrapartida alguna (tiempo al tiempo) salvo ser víctimas seguras de una mayor represión.

Si el destino de Osvaldo era morir por la Patria, yo hubiera preferido que hubiera muerto con un arma en sus manos llevándose por delante a cuanto rojo asesino hubiese podido… pero no fue así, el verdugo ha vuelto a asesinar a un pacifista indefenso. Hay que ser muy valiente para enfrentarse abiertamente al castrismo de la manera que lo hizo Osvaldo Payá, rompiendo el silencio de los corderos eligiendo como arma el pacifismo en lugar de la metralleta; yo solo creo que lo 2º es más efectivo que lo 1º a la hora de enfrentarse a un monstruo cargado de crímenes y sediento de sangre inocente.

Harold Cepero, otro joven disidente cubano, también resultó muerto en lo que el régimen califica de “fatídico accidente”. Y yo, malpensado como siempre, me pregunto: ¿Osvaldo y Harold habrán fallecido en el siniestro o fueron “ultimados” después? Motivos sobran para no creer la versión oficial de un régimen tan desprestigiado. Sería una ingenuidad confiar en semejantes esbirros. Aquí, realidad solo hay una: “Osvaldo Payá, pacifista asesinado”.

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¡CÓLERA!

15 Jul

¡Cólera, Cólera! Otra desgracia más que añadir a la larga lista de sufrimientos soportados estoicamente por la población cubana bajo la bota del régimen castrista. Había un cantico muy popular y jocoso que decía: “En Manzanillo se baila el Son en calzoncillo y en camisón”. En ese mismo Manzanillo el otro día, de repente, reaparece el Cólera después de más de un siglo.

En la Cuba revolucionaria que tanto presume de los logros alcanzados en materia de educación y medicina ¿? no ha sido poca la cantidad de epidemias aparecidas repentinamente de las cuales, más de una, jamás se tuvo conocimiento alguno (Dengue hemorrágico, Fiebre Canícola, Malaria). En cada ocasión nunca faltaron las “justificaciones” típicas de la charlatanería más socarrona: “Que si el virus lo trajeron los que vinieron de los países hermanos”, “Que si la bacteria la trajeron los que regresaron de Angola”, “Que si el virus lo introdujo la CIA”. Ahora no creo que culpen a la CIA dada la “mejoría” en las relaciones con  E.U. y las concesiones que el “camarada” Obama tiene para con el régimen caribeño; entonces a alguien se le ocurrió la genial idea de atribuir lo de la reaparición del Cólera, a la llegada a nuestra Isla de ciudadanos haitianos portadores de la bacteria.

No hay que ser un destacado científico para saber que el simple contacto personal deja muy pocas probabilidades para el contagio del Cólera. El Cólera aparece y se desarrolla donde las condiciones sanitarias brillan por su ausencia afectando el estado de los alimentos y la potabilidad del agua. ¿En qué foco de podredumbre en Manzanillo habrá reaparecido el Cólera?

Acabo de oír por la radio la noticia de que aumenta el número de afectados por la fatídica bacteria. Aquí en España más de un medio de información omite y minimiza sistemáticamente cualquier noticia procedente de Cuba que no sea favorable a los intereses de las inversiones turísticas en La Isla. Pero el Sol no se puede tapar con un dedo y esta vez (no es la primera) aunque con algún retraso, la noticia de la reaparición del Cólera en Manzanillo han tenido que difundirla pese a que pueda no contribuir a que las plazas ofertadas en los aviones del Sr. Hidalgo y en los hoteles del Sr. Escarrer sean cubiertas en su totalidad; a veces las inversiones extranjeras en el putiferio cubano sufren algún revés.

Y en medio de todo esto no podía faltar una nota pintoresca por parte de algunos elementos anticastristas en Miami. Así pues, hubo quien se dedicó a “opinar” públicamente que el Cólera en Cuba acabaría con el régimen castrista. Ni el Cólera ni las 7 Plagas de Egipto bastarían para hacer tambalear la dictadura castrista. Cuando cayó el Muro de Berlín también algunos ingenuos consumados dieron por hecho el final del castrismo haciendo el ridículo más espantoso con sus eufóricas y precipitadas predicciones.

La única cólera que pudiera poner en jaque al régimen de La Habana, sería la motivada por la ira de un pueblo desesperado y harto de ser humillado; un pueblo “encolerizado” que haga suya la calle a sangre y fuego… De momento, otra desgracia golpea su desgraciada vida cotidiana, ¡Cólera!.

“Aunténticos ilotas resignados” (Último repaso anual al pacifismo)

27 Abr

Sí, el último, porque no vale la pena… porque si continúo cada 28 de Abril escudriñando los supuestos logros de la postura pacifista ante el régimen castrista, no haría más que repetirme en los argumentos ya que la situación en La Isla no ofrece otro panorama que no sea más de lo mismo (cada vez peor).

El régimen sigue dando “migajitas de canario preso” (como dijo Martí)… Ahora los cubanos pueden practicar la compra-venta de sus viviendas (muchas en estado de práctica demolición) y sus automóviles (verdaderos fotingos de reliquia) y convertirse en lo que allí se ha dado por llamar “cuentapropista” (trabajador por cuenta propia) al montarse algún tipo de negocito (“invento pa resolver”) de dudosa infraestructura. ¡Qué maravilla tanto logro al cabo de décadas!

El Papa visitó Cuba, (maldita la hora) ¿alguien se acuerda?, porque a los 3 o 4 días ya nadie comentaba nada de la Apostólica visita en la que el Santo Padre se mostró más que afectuoso con un decrépito fidel y muy atento con el moribundo Hugo Chávez (todo se sabe). Para la disidencia no hubo ni un minuto en la agenda del manipulado Pontífice cuya visita ni siquiera impidió las detenciones y los maltratos típicos de la represión consuetudinaria.

En España, los que fueron desterrados y embaucados con la “bendición” del Cardenal Ortega (la geisha complaciente con el régimen) y la complicidad del miserable Moratinos a las órdenes del siniestro Zapatero, se declaran en huelga de hambre denunciando su adversa situación y hasta tuvo lugar un suicidio por ahorcamiento en Canarias. (Recomiendo al lector leer mi artículo titulado “Bienvenidos al destierro”.)

El pueblo de Cuba lleva décadas “sentado en la puerta de su tienda” esperando ver pasar algún día el cadáver de un enemigo que durante todo ese tiempo ha vivido seguro y cómodo en su guarida disfrutando con deleite viendo cómo van muriendo, después de soportar la mísera existencia a la que él mismo les ha condenado, aquellos que en vez de “ajustarle las cuentas” han preferido “sentarse” hasta ver pasar algún día su cadáver.

¿Se conforman los pacifistas con esta situación? El pacifismo lo único que logra es complacer al ensangrentado régimen y a sus cómplices con intereses económicos. Como cubano siento vergüenza ajena ante semejante postura tan distante de aquella otra de que “hay que romper el corojo” (la postura del Mambí) y me permito recordar que no conduce a la solución del “problema” el comportarse como “Auténticos ilotas resignados”.

PD) “La resignación es un suicidio cotidiano” (Honoré de Balzac, escritor francés).

¡Qué mala suerte Majestad!

14 Abr

Nuestro Rey (el de España) ha sufrido un accidente, le deseo pues la más pronta y notable recuperación y lamento sinceramente lo ocurrido. Últimamente la mala fortuna parece perseguir a nuestro Monarca; algún que otro problema de salud y desagradables trances familiares tales como el divorcio de la Infanta Helena y el turbio escándalo en el que se ven inmersos actualmente su yerno Urdangarín  y su hija la Infanta Cristina, le afectan visiblemente. Para colmo de males el otro día su nieto Froilán de tan solo 13 años, resultó herido en un pié al disparársele accidentalmente la escopeta de caza que su padre puso en sus manos de manera imprudente.

Seguramente con la intención de evadirse algunos días de tanto desaguisado y relajarse un poco, nuestro Rey decide irse a África a matar elefantes y ¡catapún!, ni evasión ni relajamiento sino cadera fracturada. Lamentable accidente y lamentable decisión la de integrarse a un safari en Botsuana organizado por Rann Safaris al precio de 45,250 euros con el objeto de matar algún formidable ejemplar de una especie que se encuentra en riesgo de extinción en varias zonas de África. Una especie que para multitud de personas en todo el planeta, representa el mayor símbolo de solidaridad que se pueda concebir. No hay más que informarse del comportamiento en la manada de estos paquidermos en libertad; cómo protegen a sus crías, cómo se respeta la jerarquía, cómo se ayudan unos a otros negándose hasta el extremo al abandono de un semejante desvalido, cómo cuando pasan cada año en su andar itinerante junto a los restos de otros fallecidos de su especie, se detienen un buen rato y les olfatean recordándoles…

A mí me resulta despreciable la existencia de empresas como la Rann Safaris y como simple ciudadano español lamento que nuestro Rey se vaya a África a matar elefantes y que lo haga después de haber hablado tanto de “austeridad” y “apretarse el cinturón” ante la caótica situación económica que atravesamos. Hay otros safaris en África de gran interés y muchísimo más económicos; me refiero a los safaris fotográficos en los que se obtienen preciosas imágenes en las que la sangre y la muerte no tienen protagonismo alguno y solo la belleza de la naturaleza y una explosión de vida crean un entorno verdaderamente relajante en el que los participantes tienen mucho menos riesgo de romperse los huesos. ¡Qué mala suerte Majestad!

“Camarada Hugo, dos puntos.”

7 Abr

Camarada Hugo:

Dos puntos tienen toda vida, el punto de partida (nacimiento) y el punto final (muerte). Tú estás más cerca del 2º que del 1º. ¡A que sí! Y lo peor de todo es que lo sabes… y sufres, sufres mucho. Lo estás pasando mal, muy mal y se te nota. No quisiera estar en “tu pellejo”, ¡Dios me libre a pesar de mi poca fe!

¿Sabes una cosa Camarada Hugo? A pesar del enorme desprecio que te tengo, el verte tan desesperado me da mucha pena y siento lástima por ti. Públicamente no paras de mencionar a Dios (cosa rara en un comunista) y hasta lloriqueas rogándole a Jesucristo una pizca de salud. ¡Quién te ha visto y quién te ve! Tú tan desafiante, tú tan ofensivo, tan radical, tan severo, tan duro, tan “echao pa`lante”, ¿te estás ablandando? ¡A que sí!… y no es para menos. No ruego a Dios por tu salud por dos motivos fundamentales: Porque no soy creyente y por el daño que no paras de hacer. Lo que sí voy a hacer con la más sincera y sana intención es darte mi consejo… ¡escúchame Hugo!… tengo 71 años y también estoy más cerca del 2º punto aunque no tengo cáncer (que yo sepa).

Tu desesperación te ha llevado a rezar en público… pero eso no es suficiente, falta algo muy elemental. Todo ruego a la Divina Providencia debe y tiene que ir acompañado del reconocimiento de nuestros pecados y del total y absoluto arrepentimiento. ¡Hay que pedir perdón con humildad! De esa manera puede que se obre algún milagrillo y se alivien tus males.

Así pues, reconoce públicamente todo el daño que has hecho y pide perdón a tus numerosas víctimas y dedica lo que te quede de vida a resarcirlas y compensarlas. Reniega públicamente de tu nefasta ideología y de tu amistad con crueles dictadores. De esa manera, aunque haya muchos que te despreciemos, al menos tendremos que reconocer que al final de tu vida hiciste algo decente. ¡Sigue mi consejo Camarada Hugo! Continúa rezando, pero arrepiéntete y pide perdón. Camarada Hugo, punto final.

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