“PP sí, ¡Rajoy no!”

27 Sep

En el artículo que publiqué el 3 de Enero del 2012 titulado “¡Adelante Rajoy, lo que haga falta y más!”, defendí a capa y espada la gestión de un presidente que apenas acababa de tomar posesión de su cargo ya era juzgado y criticado con saña “por propios y extraños” a los cuales califiqué (entre otras cosas) de “repentinos inconformes” por la extremada prisa que se dieron en descalificar la incipiente gestión presidencial. En el mismo artículo escribí textualmente: “El día que tenga motivos para censurar, criticar severamente o incluso atacar (escribiendo) al Presidente de Gobierno de España, lo haré con firmeza.” Ya pasaron los 100 primeros días de gobierno, ya pronto hará un año de la toma de posesión, ya no se puede calificar de “repentino inconforme” a nadie que manifieste su desacuerdo con la gestión de gobierno de Don Mariano. El Presidente puede ser criticado con buenas o malas intenciones por ciudadanos bien o mal intencionados, por supuesto, pero en cualquier caso a día de hoy ya existen suficientes elementos de juicio para opinar libremente a favor o en contra.

En lo que a mí respecta siempre he votado al Partido Popular, mi carnet de afiliado data del 10 de Julio de 1995; ¡más de 17 años de fidelidad! En las pasadas elecciones voté a mi partido con la ilusión y la seguridad de que mucho cambiaría en España, pero al paso que vamos… Parece mentira que un gobierno respaldado por más de diez millones de votos no sea capaz de mostrar mayor decisión y más contundencia y valentía a la hora de sacar al país del atolladero en que se encuentra. No solo es la economía lo que me preocupa, otros asuntos me afectan como ciudadano y hacen mella en mi sensibilidad hasta el extremo de sentirme ofendido, defraudado, herido y hasta traicionado. Al mismo Presidente que defendí en mi artículo del 3 de Enero ahora tengo que criticarle y lo haré con firmeza.

¿Qué pasa con los nacionalistas e independentistas? ¿Por qué se sigue consintiendo que continúen esquilmando, difamando y atacando al resto de los españoles? ¿Qué pasa con la ETA? ¿Por qué se siguen concediendo beneficios a verdugos y asesinos terroristas? ¿Por qué renunció a su militancia en el Partido Popular el Sr. Ortega Lara? ¿Qué pasó con María San Gil? Y más recientemente ¿qué pasó con Álvarez Cascos, con Francisco José Alcaraz, con Mayor Oreja, con Esperanza Aguirre…? ¿A quién más hay que quitar de en medio? Las explicaciones dadas por algunos ministros de Rajoy me parecen tan huecas y simplonas como las que daban los ministros de Zapatero acostumbrados a hablar para aquellos que les gustaba ser tratados como tontos, ¡igualitos!… y se quedan tan panchos.

¿Qué pasa con la Justicia en España? ¿De verdad es igual para todos? Es bochornoso el espectáculo que están protagonizando algunos jueces, fiscales y magistrados a disposición de los políticos y dispuestos a “componer” lo que haga falta. Ante la justicia de este país, según de quién se trate, sale mal parado o se va de rositas. El cachondeo al que se refirió aquel alcalde de Jerez en referencia a la justicia, continúa. ¿Por qué no han sido relevados de sus cargos todavía un buen número de señores que fueron nombrados para los mismos por el gobierno de Zapatero? Algunos han sido condecorados y ascendidos ¿?. ¿Por qué no continúan las investigaciones exhaustivas hasta aclarar lo del 11-M? ¿Qué pasa con lo del Bar Faisán y con lo de Blanco y con lo de Bono y con…? ¿Tendremos los españoles algún día el consuelo de ver tras las rejas a tantos sinvergüenzas responsables de tantos desaguisados? A veces tengo la impresión de que todavía Zapatero está en La Moncloa.

¿Por qué se considera casi delictivo hablar español en algunos lugares de España? En el programa electoral del Partido Popular figuraba la libre elección de la lengua en que los padres decidieran que sus hijos fuesen educados en las escuelas públicas… ¡eso no se está cumpliendo! Hay sitios donde los maestros se niegan rotundamente a impartir clases en español sin que ninguna autoridad superior los controle. A la hora del recreo los niños que quieran hablar español entre sí lo tienen que hacer a hurtadillas so pena de ser castigados. ¡Puro espíritu hitleriano!

En lo económico España es un país sin futuro. La mala situación económica heredada del Zapaterismo ha obligado a aplicar medidas extremas, pero es inadmisible que los recortes afecten la economía familiar mientras se mantienen las subvenciones a sindicatos politizados corresponsables del desastre económico y a patronales inescrupulosas a la par que la clase política mantiene intactos sus desmedidos privilegios. Gente muy preparada no para de emigrar buscando mejores horizontes. Al joven español que pretenda simplemente hacer las mismas cosas que hicieron sus padres y abuelos tales como terminar sus estudios, trabajar, enamorarse, casarse y fundar una familia, se le pasa la hora. Le puede llegar la madurez e incluso la vejez sin haberse podido realizar como persona. Los hay que pasan de los 30 sin poder abandonar el domicilio paterno.

En épocas de Franco (yo fui testigo) se estudiaba lo mismo en todas las escuelas, institutos y universidades públicas. Los pequeños podían estudiar utilizando buena parte de los libros que habían servido a los mayores. Había trabajo y había que trabajar. Los jóvenes, llegada la hora, se casaban y tenían descendencia. Muchos se compraban su vivienda acorde a sus posibilidades al igual que un automóvil; desde SEAT 1600 hasta el popular 600 más asequible para bolsillos estrechos. Las SANGLAS, MONTESAS, VESPAS, LAMBRETTAS y MOBILETTES solucionaban la manera del ir y venir de muchos. El caso es que cuando llegué a España con mi mujer e hijo un inolvidable 13 de Agosto de 1971, me encontré con un país de trabajadores, de gente con ilusión de vivir que prosperaba día a día. Un país por cuyas calles de todo pueblo y ciudad se transitaba con la tranquilidad y normalidad que da la más absoluta seguridad ciudadana. Había un Caudillo (por la Gracia de Dios, según decían) que regía el destino de la nación. Un día, el Caudillo se murió, vino la transición hacia una pretendida democracia y comenzó el desmadre. De no atreverse a ponerle el cascabel al gato, todo desgraciado reprimido pasó a dárselas de listillo y bravucón. Tal parece que la única manera de que en esta tierra haya tranquilidad y seguridad es que sea controlada por alguien que imponga “por cojones” los buenos modales. A ver si fue un error no haber clonado al Caudillo… ¡qué lástima!

Hoy por hoy hemos llegado a extremos que si no fuera por la edad que tengo me largaría de esta vorágine por cuestión de dignidad propia. Pero es tarde para comenzar de nuevo y aquí está todo cuanto tengo incluyendo ciertos derechos adquiridos como ciudadano que no voy a tirar por la borda aunque actualmente los vea en peligro de ser pisoteados. Toda persona, según su formación, tiene su propio código moral y ético; en mi código no tienen cabida la cobardía y la traición. He sido fiel a mis amigos y seguiré siéndolo. Continuaré (de momento) tras los pasos del Partido Popular, un partido en el que no faltan elementos dignos de la mayor confianza a los cuales votaría sin duda; no así a Don Mariano. PP sí, ¡Rajoy no!

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Una respuesta to ““PP sí, ¡Rajoy no!””

  1. irene Gonzalez 26 octubre, 2012 a 4:34 am #

    Me gusto lo que dices. Estoy de acuerdo en todo.

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