“La dieta del caballo”

27 Abr

Cualquier cubano del montón diría por la calle: ¡Pal carajo, la que se ha “armao”, tremenda jodentina! Todo comenzó cuando el Diario El Mundo publicó detalles relacionados con la dieta macrobiótica que forma parte del tratamiento que recibe el coma-andante en el Instituto Finlay a fin de prolongar su miserable existencia. Aunque le parezca mentira a cualquier ciudadano normal en un país normal, lo publicado por El Mundo ha motivado que la contrainteligencia militar del régimen haya desatado una implacable ofensiva en el Instituto Finlay. Han procedido a la revisión minuciosa de los ordenadores (computers) y al interrogatorio indiscriminado al personal de la institución a fin de averiguar la fuente de la filtración. ¡Pobre de aquel que haya incurrido en semejante indiscreción!

Un tal Roberto Hdez. del Llano, ex – mayor de la inteligencia cubana, ahora residente en E.U., cuenta que cuando el “caballo cagalitroso” fue intervenido quirúrgicamente (¿castrado?) en el CIMEQ, todo lo relacionado con su salud se consideró secreto de estado (yo diría secreto de establo). Así pues el personal fue “concentrado” en su lugar de trabajo y cuando se les permitía ir a sus hogares eran “debidamente acompañados” por personal de la seguridad del estado hasta su regreso al recinto sanitario. ¡Acongojante!

Como dije antes, “en cualquier país normal” cuando una relevante figura pública ya sea del mundo de la política, las artes, las letras, los deportes, etc. afronta una situación de gravedad en su estado de salud, su propia familia o amistades más próximas, con la mayor naturalidad y sencillez (propia de toda persona medianamente civilizada), mantienen informada a la opinión pública con lujo de detalles acerca de la evolución del paciente. Repito, con toda naturalidad y sencillez. En Cuba, en el caso de un viejo dictador con diarrea perenne, esto no solo es imposible sino que las cagaleras macrobióticas del mismo ¡se convierten en secreto de estado! Y se convierten en secreto de estado porque la importación a gran escala de la dieta macrobiótica desde Italia y todo cuanto sea necesario para mantener al “monstruo” con vida, no está al alcance ni al servicio de las necesidades médicas del resto de la población de avanzada edad. ¿Qué pasó en el Hospital Siquiátrico Eduardo Bernabé Ordaz? ¿Allí no llega la macrobiótica? El mito de la sanidad revolucionaria se desmonta como otros tantos mitos revolucionarios. ¿Sentido de la igualdad? ¡Y una mierda…!

Aquí en España (sociedad de consumo, de oferta y demanda) existe la Seguridad Social (pública), instituida sobre los cimientos de lo que fue el Fuero del Trabajo creado en 1938 en plena Guerra Civil en el Bando Nacional presidido por el Generalísimo Don Francisco Franco Bahamonde, “Caudillo de España por la Gracia de Dios”; ¡Amén! Todo tipo de atención médica (consultas, curas, tratamientos, operaciones, etc.) es absolutamente gratis. Los medicamentos recetados por los médicos de la Seguridad Social en sus consultas tienen tal descuento en las farmacias que su precio final es ridículo por lo bajo. En el caso de los jubilados son totalmente gratis por costosos que sean. Y digo lleno de orgullo y agradecimiento que en la Seguridad Social del Reino de España ¡NO HAY PRIVILEGIOS! Lo que hay y lo que se da es para todos igual. O sea, que PRIVILEGIADOS, ¡somos todos! Existen irregularidades, corruptelas, algún chanchullo, negligencias, etc. ¡pero se depuran y se superan sin que para ello la Seguridad del Estado ni la Contrainteligencia Española tengan nada que ver en ello! Los que prefieren y pueden costearse atención médica privada, lo hacen con entera libertad. A más de un asegurado me he encontrado en las consultas de la Seguridad Social ¿?

En la proletaria, solidaria, igualitaria y revolucionaria Cuba comunista, la parafernalia montada alrededor de la mala salud de un tirano defecante, hace que todo un pueblo reprimido, carente de lo más elemental, se quede atónito ante “La dieta del caballo”.

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