“Como lo soñó Martí”

27 Ene

Su nombre, su obra, su ejemplo, su doctrina, lo aprendimos en la escuela. Su busto junto a la bandera y a veces un ramo de flores… “Yo quiero cuando me muera”… ¿Te interpretamos bien, Maestro? La gente honesta, sí; en cambio, los bribones solo te utilizan y te ultrajan. Desde que entregaste tu preciosa vida a la Patria el 19 de Mayo de 1895, no han sido la mayoría de los cubanos los que hayan demostrado ser dignos merecedores de identificar su proceder con tus enseñanzas. Todo lo contrario, la verdad sea dicha. Durante toda nuestra desgraciada historia nunca han faltado legiones de cínicos y miserables que sin el menor recato se hayan proclamado públicamente seguidores de tu doctrina a la vez que daban rienda suelta a sus ambiciones desmedidas, a su codicia, a su falta de honestidad, a sus crueldades. ¡Cuánto te han utilizado y ultrajado, Maestro! Eres un Jesucristo al que han traicionado miles y miles de Judas. Políticos y funcionarios corruptos, dictadores y esbirros mencionando tu nombre sin pudor alguno y la mayor parte de los ciudadanos siguiendo al pie de la letra el triste guión de la continua y macabra comedia que comienza enseñándole a los niños “Cultivo una rosa blanca” en las escuelas a la par que la situación real de la sociedad jamás, desde el 20 de Mayo de 1902, haya sido ni mucho menos, la situación deseada por la que tantas vidas se sacrificaron en las gestas libertadoras. Comenzamos con muy mal pie nuestra tortuosa andadura como República con una “tutela impuesta”; el Ejército Mambí fue disuelto como si se hubiera tratado de una banda de forajidos y en el Tratado de París firmado el 10 de Diciembre de 1898, ni tan siquiera se contó con presencia alguna por parte cubana. De una manera o de otra, la fatídica tutela más o menos disimulada, fue siempre ejercida. Los intereses de los “tutores” debían estar a buen recaudo por encima de buena parte de los nuestros. Sin embargo, la “tutela mantenida” jamás fue capaz de evitar las dictaduras en nuestro suelo, al contrario. Eso sí, siempre se mantuvo la “sana costumbre” de consultar al “embajador tutor” de turno, antes de tomar cualquier decisión de trascendencia. ¿Siguiendo las pautas de José Martí? Jamás tuvimos un solo período de gobierno en La Isla en el que la corruptela política, el entreguismo y el gansterismo nacional no hicieran acto de presencia. Como si fuera poco, a última hora, durante el batistato, la Mafia desembarcó de lleno en La Habana relacionándose con la cúpula gobernante. La “cosa” venía de lejos; ya el 22 de Diciembre de 1946 se celebró en el Hotel Nacional la Conferencia de La Habana a la cual asistieron entre otros, Anastasia, Costello, Bonano, Genovese, Trafficante, Luciano, etc. (la flor y nata de la Mafia, honorabilísimos caballeros). Todavía hay muchos que dicen que éramos colonia de Estados Unidos; el status de colonia hubiera sido menos indigno que la bochornosa realidad de haber convertido el Estado Cubano en una vulgar sucursal de la Cosa Nostra. Cuba, ¿Martiana o Mafiosa? ¡Banana Republic y putiferio caribeño, antes y ahora, dejémonos de cuentos! Volvemos al batistato de finales de los 50 y nos encontramos con que Meyer Lansky, el creador del sistema financiero de la Mafia y hombre de confianza preferido de Lucky Luciano, se instaló en el Hotel Nacional hasta que “su sueño dorado”, el Havana Riviera, se terminó de construir. Una vez inaugurado era un placer cada noche disfrutar de la magnífica e incomparable compañía de George Raft. Lefty Clark andaba por Tropicana del brazo de Alberto Ardura con quien salía a navegar a menudo en su yate “Boma”, la lancha “Pákata” era para esquiar. En la magnífica residencia del Sr. Ardura en el Biltmore, a menudo había “guateque” por todo lo alto. La cosa iba muy bien, había mucho que celebrar. Pero… en eso llegó fidel… y mandó a parar… y la cosa ya no fue tan bien, se estropeó. Nada más llegar el barbudo a La Habana, parece haber pensado que en aquel bayú infecto, para gánster, él y nadie más que él. De todo se adueñó, todo lo secuestró incluyendo la libertad de nuestro pueblo y sin dejar de invocar a José Martí como guía Espiritual de su revolución. O sea, Martí guiando la mano asesina del peor verdugo en nuestra desgraciada historia. ¡Bendito sea el Maestro! Lo más triste es que día a día continúa la utilización de la figura de nuestro Apóstol por un montón de degenerados. Se continúa enseñando a los niños “Cultivo una rosa blanca” en las escuelas de un país donde lo mejor es emigrar en busca de mejor futuro y en el exilio, en un día como hoy 28 de Enero, se celebrarán algunos emotivos actos patrióticos en recuerdo de Martí, pero seguro que ningún representante de ninguna organización anticastrista hará un serio llamado a la lucha armada como hace rato ya lo hubiera hecho el Apóstol… ¿Te interpretamos bien, Maestro? Los honestos, sí; pero los bribones impiden que algo sea “Como lo soñó Martí”.

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