“EXILIADOS, A MUCHA HONRA”

19 Jun

Ante el éxodo de cubanos rumbo al exilio, el régimen castrista en vez de admitir las causas reales del mismo y con el afán de desprestigiar a sus protagonistas, los califica de apátridas, pro-yanquis, pro-imperialistas, gusanos, etc.
Durante décadas castro ha practicado la técnica de la difamación y la calumnia tendente a confundir a la población oprimida y mantenida en la más absoluta ignorancia. Así pues continuamente identifica la figura del exiliado con la de un traidor que va camino de perder su identidad nacional adoptando causas, costumbres y formas extranjeras.
El monstruo pretende hacer creer que todos los exiliados, una vez en suelo extranjero, se olvidan de sus raíces y sólo procuran disfrutar de la vida lo mejor posible; nada más lejos de la realidad. Cuando se lleva a Cuba en el alma, el más dorado exilio se convierte a veces en insoportable y macabra prisión; sobre todo cuando lo que se desea en realidad es vivir en una Cuba libre y ello no sea posible porque la Patria esté tiranizada. El exilio jamás menoscabó la condición revolucionaria y liberal de los verdaderos patriotas; todo lo contrario, la agudizó. También el exilio ha sido el talón de Aquiles de los tiranos habidos en nuestra historia ya que desde el mismo siempre se contribuyó decisivamente a la caída de todos ellos.
No hay que olvidar el ejemplo de aquél a quien se debe considerar como la más destacada figura del muy honroso exilio cubano de todos los tiempos; me refiero, por supuesto, al Apóstol de nuestra Independencia, José Martí. No creo necesario destacar su obra y la enorme trascendencia de la misma. Tampoco hay que olvidar a la gran masa de exiliados anónimos compuesta entre otros por los humildes tabaqueros cubanos residentes en Tampa, Nueva Orleans, etc. que tanto contribuyeron con sus modestas donaciones al fomento y mantenimiento de la insurrección armada anticolonialista.
Antes de concluir este artículo creo oportuno aclarar que no pretendo en modo alguno establecer ninguna comparación entre aquellos exiliados cubanos y los de hoy. Estimo sinceramente que “aquellos” solamente están para ser venerados; su obra y la trascendencia de la misma no admite comparación alguna, no sería decente. No obstante lo que nadie podrá negar es que las circunstancias se repiten a lo largo de la Historia y hoy, como ayer, ante la realidad incuestionable de una Patria oprimida, muchos cubanos hemos preferido tomar el camino del exilio como lo hicieron tantos de nuestros gloriosos antepasados durante el despotismo colonialista.
Al igual que “aquellos”, hoy nosotros contribuimos en la medida de nuestras posibilidades a que Cuba sea libre. A pesar de estar en suelo extranjero mantenemos encendida la llama de la cubanidad y en nuestra dignidad jamás harán mella alguna los decadentes argumentos del siniestro y fosilizado régimen castrista. Nos sentimos muy orgullosos de nuestra condición de exiliados y nos felicitamos mutuamente por haber tomado tan dura decisión… y cada día recordamos que “ No hay peor destierro que vivir en la Patria tiranizada”. Así pues, ¡EXILIADOS, A MUCHA HONRA!

Artículo publicado en el diario El Día del Mundo, el jueves 4 de Abril de 1996.
Hasta pronto y muchas gracias. Próximo artículo: “Más de un siglo de luchas”.

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